Sobre el “re-trazo” de la vida natural
Ante la más honesta de las tierras, me aterra re-trazarme & re-trazar mi camino reimaginando las ansias de mi anhelo. Retrasarme & retrasar las venas de mi entierro porque así mi lengua nombra el destino.
Porque a veces me frustra tener que hacer las cosas dos veces o hasta más. Como si la vida tuviera que generarme siempre nuevos mapas por tocar, terrenos vacíos, nombres fantasma, cuerpos transparentes o, cuando la voluntad creativa se dispersa, universos digeribles, de colores enormes & contenidos inacabables. Tintas eternas.
Lo que pasa es que escribo con la pluma & se le acaba el color. & me salió la letra más bonita (!) —entonces quiero remarcar el hueco que dejó huella la fuerza de mis ganas, que tenía tanta urgencia de permanecer que la dejó incrustada en el texto bajo suyo. Palimpsesto.
Como si las raíces no crecieran bajo el yugo del sol y el entierro del frío averno en dirección patronal, impredecible & claro pero más que nada orgánico a la mirada de su presente, en crecimiento de la planta que reconoce & crece crece crece crece crece crece crece & cuida cuida cuida cuida cuida cuida cuida.
