Autor: Sofo Tequiero

  • Primer secreto de esta primavera

    Primer secreto de esta primavera

    A veces toca enamorarse inocentemente [de la palabra de alguien más] & con anhelo ensoñar que el encuentro [nunca] llegue. Que no me deje. Porque si bien puedo alejarme del ideal romántico, jamás del gesto enamorado, del verbo pasional, de la voluntad que rige mi alma de poeta encadenado a los motivos detallados, al destello en lo mundano, al aliento del aire que abraza las raíces & la mirada & la flor que encanta al sueño que habitan mi sentir & la memoria.

    Gracias siento & seguras las doy por arrastrarme a la corriente que al ritmo del flujo nombra este deseo arraigado en la ilusión, la fantasía que casi siempre evito con el miedo de herir — reconozco que la herida ya sangra y con la mera mirada se encostra & aunque no grite el nombre de las venas del dolor, con sangre y apellido, las habito, en ocasiones, con rencor, mas hoy con plena ternura.

  • Quiero hablar con mi propia voz & tengo todo para hacerlo

    Quiero hablar con mi propia voz & tengo todo para hacerlo

    Sobre el “re-trazo” de la vida natural

    Ante la más honesta de las tierras, me aterra re-trazarme & re-trazar mi camino reimaginando las ansias de mi anhelo. Retrasarme & retrasar las venas de mi entierro porque así mi lengua nombra el destino.


    Porque a veces me frustra tener que hacer las cosas dos veces o hasta más. Como si la vida tuviera que generarme siempre nuevos mapas por tocar, terrenos vacíos, nombres fantasma, cuerpos transparentes o, cuando la voluntad creativa se dispersa, universos digeribles, de colores enormes & contenidos inacabables. Tintas eternas.


    Lo que pasa es que escribo con la pluma & se le acaba el color. & me salió la letra más bonita (!) —entonces quiero remarcar el hueco que dejó huella la fuerza de mis ganas, que tenía tanta urgencia de permanecer que la dejó incrustada en el texto bajo suyo. Palimpsesto.


    Como si las raíces no crecieran bajo el yugo del sol y el entierro del frío averno en dirección patronal, impredecible & claro pero más que nada orgánico a la mirada de su presente, en crecimiento de la planta que reconoce & crece crece crece crece crece crece crece & cuida cuida cuida cuida cuida cuida cuida.







  • Veintidós

    Veintidós

    Los azares del tiempo me han marcado suficiente como para registrar el evento de mi nacimiento y su celebración demasiado afectado en mi naturaleza.

    No podría explicar por qué, mas una fuerza inexplicable me exige festejos inolvidables, primero en la más íntima relevancia, y luego con el sentimiento compartido.

    & quizá el recuerdo del primer encuentro nunca llegue a mi memoria; sin embargo, no pierdo la fe en que cada cumpleaños se vuelva un referente histórico para mí y mis seres más queridxs.

    No se trata [tanto] de protagonizar o incluso de importar mi entera presencia, sino de reconocer el valor de cada ciclo y cada tiempo iniciado, concluido y transformado.

    Quizá por eso fue curioso mi encuentro este año que cumplí veintidós. Fuera de las precisas convocatorias que logré, decidí que, aunque sí es un punto particular en el tiempo, no lo volvería un ritual de apocalípsis y génesis de un tiempo nuevo. Dejaría que la fecha transcurriera de la forma en que siento mi vida estos días transicionales. Especiales, pero de altares cortos y flamas inmediatas.

    Sin drama, pues, o así lo nombro, porque actos reaccionarios parecen ser inevitables cuando se trata de expectativas y convivencias. Como el hecho de que se fue la luz donde había convocado una fiesta de just dance, o que una persona apareció de manera desinvitada para solo observar a la distancia y yo ni me enteré, o que me dejaron poner música en La Minni toda la noche pero tenía una carrera de 10k a las seis y media de la mañana del día siguiente.

    Igual fue un cumpleaños maravilloso. Agradezco eternamente todo lo vivido y lo guardo enteramente en el aliento de mi corazón.

    Imprimí un libro especial con actividades para colorear y resolver con todxs. Puedes descargarlo acá.

  • No le digas a Dios que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un GRAN DIOS

    No le digas a Dios que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un GRAN DIOS

    Aunque es lejos, es alto. Aunque tal vez es eco sin estruendo.

    Eco sin estruendo.